COMENTARIO AL LIBRO:”EL DRAMA DEL NIÑO SALVADOREÑO” DEL LICENCIADO VICENTE MORENO.

Lic. Juan Francisco Campos Menjívar

La preocupación por rescatar a la niñez salvadoreña de la indigencia y del abandono ha sido una lucha titánica que han venido sosteniendo algunos miembros de la sociedad salvadoreña que verdaderamente sienten y piensan en esa grave problemática que obstaculiza el buen desarrollo de los pueblos.

El Salvador no es la excepción de país tercermundista con una alta cifra de delincuentes adultos que llegaron a los extremos de la abyección por falta de una orientación adecuada en su niñez o adolescencia. Rousseau, el gran pedagogo y revolucionario francés, dice en su libro el Emilio: “el hombre nace bueno, la sociedad lo pervierte”; si reflexionamos sobre las palabras de Rousseau, podemos imaginarnos que tipo de sociedad es la que critica el autor; se refiere a una sociedad indiferente, corrupta, donde el hombre sólo piensa en las ganancias materiales y no se preocupa por cultivar las virtudes, en especial la caridad, que se demuestra con el amor acendrado hacia el prójimo.

En nuestro país al igual que en Francia, hay émulos de Rousseau, que aman a la niñez salvadoreña y han levantado su voz en defensa del niño para que le sean respetados sus derechos, para que se les oriente y se les eduque, especialmente a los niños menesterosos, a los huérfanos, a los abandonados que carecen de techo que los cobije.

El pensador salvadoreño Alberto Masferrer alzó su voz en defensa de la mujer, del campesino, del obrero, del hombre en general privado de techo, de sustento, de oportunidades para forjar un futuro mejor para él, para su familia y para darle a sus hijos la protección necesaria.

Como otro Alberto Masferrer, el Licenciado José Vicente Moreno, desde las páginas editoriales de los periódicos, desde la cátedra universitaria, cuestiona, denuncia , grita y sugiere que se le de amor, comprensión y ayuda material a los niños que sufren en las garras del infortunio.

Todas esas ideas, sugerencias y orientaciones están plasmadas en un libro del Lic. Moreno que ahora voy a comentar; el libro se titula: “EL DRAMA DEL NIÑO SALVADOREÑO”. La obra toca una diversidad de temas, podríamos decir que todos los temas o la gran mayoría de ellos enfocan la problemática que atraviesa la niñez, y aunque se trata del drama el niño salvadoreño, toca el drama de todos los niños del mundo.

El libro está dividido en cuatro capítulos, el primer tema del mismo se titula: “¿Qué es la delincuencia infantil?; para llegar a su objetivo, el autor nos explica que la causa más común que lleva al niño a cometer acciones punibles por el Código Penal es el hambre; por lo que hace énfasis en probar que no existe delincuencia infantil, sino condiciones sociales que hacen propicia la delincuencia entre los menores de edad.

Para el Lic. Moreno es muy importante el tratamiento que recibe el niño en su formación, y en esto estamos de acuerdo con él, ya que no sólo el niño abandonado puede caer en la delincuencia; así señala que hay diferentes motivaciones que pueden conducir al niño por caminos indeseables, entre los que menciona como principales: el machismo, el desprecio al trabajo, y afición al lujo, búsqueda de aventuras, etc; las motivaciones anteriores son comunes tanto para el niño rico como para el niño pobre, con el agravante de que en el muchacho de escasos recursos se suman otras causas como son: la holgazanería, la falta de respeto a los padres, la ausencia de metas. Así, brevemente resume el autor, los factores que promueven la conducta antisocial, como resultado de la falta de atención y guía en el hogar.

Por otra parte señala la tolerancia excesiva por parte de algunos padres, la herencia cultural más que la genética y la falta de control en el crecimiento del adolescente que va sin brújula aprendiendo de la experiencia callejera hasta llegar a un desarrollo prematuro de sus sentimientos, lo que en la mayoría de veces es desconocido por sus progenitores y maestros.

El Lic. Moreno hace énfasis en que las buenas relaciones familiares, la armonía en el hogar y la comprensión son fundamento de la felicidad familiar y de hecho la del niño.

Otro factor fundamental es la formación del carácter y el ambiente que rodea al menor, circunstancias que actúan y fijan la conducta del futuro ciudadano , de ahí la importancia dl desarrollo comunal, actividad que no solamente debe quedar en manos del Estado, sino que debe ser responsabilidad de todas las personas.

Dentro de las influencias ambientales, el Lic. Moreno hace referencia a la que ejerce la magia de la T.V. sobre la juventud, considerándola como un serio peligro, dado que la mayoría de programas son para adultos, programas masivos que no llevan mensajes constructivos para la juventud.

Un gran porcentaje de películas que exhibe la T.V. , señala el autor, son sobre destrucción y crímenes, esquemas de planes casi perfectos para cometer delitos ; la verdad es que ya se han realizado estudios, se han escrito tesis sobre las influencias de la T.V. en los adolescentes y se ha comprobado que la mayoría de programas son negativos para la juventud : telenovelas, gansterismo, policiales, violencia callejera, sexo, etc…

Con gran patetismo, en la primera parte del libro nos muestra un diagnóstico del sufrimiento del niño abandonado, del niño pobre que tiene que trabajar hasta en horas no hábiles, de madrugada, de noche, para ayudar a su madre, a sus hermanos menores, porque comúnmente esos niños no tienen padres.

Con ejemplos extraídos de la realidad, se cierra la primera parte de este realista documental que pone al descubierto la pena y el dolor de las madres abandonadas que son empujadas a la mendicidad y a la prostitución por falta de pro social en que viven. El segundo capítulo del libro se abre con una serie de artículos, cuyos temas impresionantes ofrecen una gama de situaciones trágicas del niño salvadoreño, como son: el niño abandonado, el niño indigente, el niño fugitivo, el niño descarriado, etc. Hasta plantear los más diversos e increíbles casos de los niños explotados por adultos sin escrúpulos, que los utilizan como señuelos para cometer atracos y toda clase de fechorías; y lo que es más triste, en forma detallada nos presenta al niño que va a parar a la cárcel.

No obstante, el autor nos hace la observación interesante de la existencia del juzgado Tutelar de Menores; si tomamos en cuenta la época en que se escribió el libro, ya existía una esperanza de que las cosas mejorarían para esos pequeños seres abandonados. Asimismo, el autor hace alusión a los Hogares Temporales, que bajo el auspicio de la Procuraduría de Pobres, no bastaban para la protección de los menores.

En uno de los subtítulos y evitando la crudeza en la descripción, nos habla de las menores que van a parar a la cárcel por practicar la prostitución, empujadas por el hambre o por la vagancia, ya que provienen de hogares deshechos donde no hay ningún control por parte de sus progenitores.

Al señalar las causas que llevan al niño a la desgracia, el autor nos llama a reflexionar sobre la necesidad de programas de orientación tanto para los padres como para los niños.

En el tercer capítulo habla de la terapia, sugiere algunos tipos de tratamiento para rehabiltar a los menores; hace énfasis en que la cárcel no es la solución, al contrario, es negativo para los niños, lo que comprueba citando experiencias que demuestran lo nocivo que es mantener hacinados a los menores en centros penales, sin ningún programa que los oriente para salir del fango.

En uno de sus párrafos dice el autor: “debe pensarse en una verdadera rehabilitación del menor, comenzando por crear un centro especializado en esta delicada labor.

Para lograr tal efecto, plantea la complejidad de dicho trabajo y la necesidad de conformar equipos multidisciplinarios y la infraestructura apropiada para crear el ambiente de comprensión y afecto que necesitan los menores desamparados que han caído en la desgracia.

Entre las soluciones que nos señala el Lic. Moreno, la mayoría o casi todas requieren la participación de la sociedad; así nos habla de los hogares sustitutos, adopción de menores, más centros de protección, centros de observación, hogares granja, etc. Y sobre todo, impulsar el bienestar infantil con programas de salud, vivienda, vestido, guarderías para los hijos de los obreros, servicios de hospitalización gratuita, solaz y esparcimiento; todo lo anterior contribuirá al desarrollo integral del niño proveniente de hogares de escasos recursos donde el niño no tiene oportunidad de desarrollarse armónicamente; por el contrario es obligado a trabajar siendo muchas veces explotado por los adultos.

Entre otras formas de orientación, Don Vicente sugiere programas vacacionales para que los jóvenes utilicen su tiempo libre orientados hacia la sana diversión y al desarrollo de sus potencialidades vocacionales. Las vacaciones recreativas, donde el tiempo libe es aprovechado en beneficio de los pequeños, sería una meta loable, según los planteamientos del Lic. Moreno; también sugiere los clubes juveniles dirigidos por expertos en orientación para fomentar a través de ellos la solidaridad y la creatividad.

Finalmente, el autor cierra el tercer capítulo con un llamado a la formación integral de los menores, para que puedan responder biosicosocialmente al reto de la vida futura.

En el cuarto capítulo titulado “Reflexiones y Perspectivas”, nos plantea la compleja labor que constituye la tutela y asistencia de los menores, ya que nuestro tipo de sociedad no está capacitada para atender eficientemente a toda la niñez salvadoreña y brindarle apoyo a los miles de huérfanos y a otros tantos abandonados moralmente, todo ello producto de la desprotección de los núcleos familiares, las malas estructuras familiares, las que conducen a la inestabilidad de los matrimonios con sus concebidas consecuencias.

Aunque algunas veces, reflexiona el autor: “hogares vinculados estrechamente por fuertes lazos de amor y comprensión, mantienen a sus hijos en abandono por razones laborales”.

Por otra parte, señala los retos de las verdaderas y abnegadas madres que realizan todo tipo de sacrificios para compartir el cariño de sus hijos a la vez que atienden responsablemente sus labores como empleadas.

Asimismo, señala el peligro de las drogas que amenazan cada vez con desintegrar a la juventud, por lo que recomienda que se revisen los valores éticos y estéticos de nuestra cultura para levantarla de la crisis que sufre. La juventud, propone, debe ser orientada, hay que cambiar los sistemas pedagógicos basados en el alejandrinismo, “el magister dixit”, por una escuela dinámica; hay que enseñar Moral y Urbanidad en las escuelas, necesitamos de la disciplina, tan esencial para formar verdaderos pueblos, con personalidad propia. Ante el reto que la educación plantea exclama: “actualmente educar debe consistir en forjar hombres y mujeres conscientes de sus responsabilidades sociales; necesitamos personas capaces de tener un claro sentido de su propio valor como contingente del progreso… educar es definir nuestra propia cultura”.

Señores miembros del Colegio de Humanistas de El Salvador: he tratado de ser breve, lo que me ha permitido con dificultad tomar de ese florilegio de pensamientos las ideas aquí vertidas sobre el libro “El Drama del Niño Salvadoreño”.

Modestamente opino que los temas expuestos en dicha obra son de actualidad y cobran vigencia en nuestros días, en esta época de post guerra en la que la violencia se ha recrudecido afectando a los seres más débiles e indefensos de la sociedad, esos niños que frecuentemente son vejados, por vándalos y algunas veces hasta por sus propios progenitores o parientes, quienes en vez de protegerlos, violan sus más elementales derechos.

Para finalizar, quiero enfatizar que si estuviese a mi alcance ordenaría una nueva edición del libro del Lic. Moreno para que los educadores, orientadores, padres de familia, así como los organismos de protección a la niñez tengan la oportunidad de reflexionar sobre los temas tan objetivamente expuestos por el autor.

San Salvador, septiembre de 2010.

About Avances y Retos de la LEPINA

Abogado y Filósofo, ejerzo la abogacía como Defensor Público de Familia en mi país -El Salvador
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